Uno de los puntos más delicados y que pueden afectar al proceso de compraventa de empresas son los factores emocionales. Al final, todos somos personas y es fundamental gestionar correctamente tanto los miedos como las esperanzas del comprador de cara a llevar a buen término todo el proceso. Dentro de los pensamientos y miedos que rondan en su cabeza, destacaríamos los siguientes:
1- Toda persona que vende, cree que está regalando su empresa. El esfuerzo y dedicación que realizó el empresario en un pasado, los problemas que ha ido sorteando, no aparecen dentro de la valoración.
2- Dudas sobre su futuro una vez que venda su empresa. Con la venta de la empresa le surge otro problema, que puede ser una oportunidad par el consultor, ¿cómo gestionar el patrimonio personal?
3- Deslealtad a los trabajadores... ¿qué harán sin mi?
4- Si pongo la empresa en venta, estoy abriendo mis secretos a los competidores. (este problema se corrige mediante lo que se llama carta de confidencialidad)
5- Todo empresario cree que todavía no es el momento o que la situación económica no es proclive a la venta, sin darse cuenta de aquellas capacidades en las que esté interesado el comprador. Puede ocurrir, que esté interesado en comprar determinados activos de la sociedad…
6- Los problemas del día a día, impiden al potencial vendedor plantearse su futuro.
7- Creencia por parte del empresario que es el centro de todo, si se va, la empresa no vale nada.
¿Se te ocurre algún motivo más?
Para mas información, recomiendo leer el artículo “vender o no vender, esa es la cuestión…” de D.Pedro Nueno y D.Josep Tapies.
1- Toda persona que vende, cree que está regalando su empresa. El esfuerzo y dedicación que realizó el empresario en un pasado, los problemas que ha ido sorteando, no aparecen dentro de la valoración.
2- Dudas sobre su futuro una vez que venda su empresa. Con la venta de la empresa le surge otro problema, que puede ser una oportunidad par el consultor, ¿cómo gestionar el patrimonio personal?
3- Deslealtad a los trabajadores... ¿qué harán sin mi?
4- Si pongo la empresa en venta, estoy abriendo mis secretos a los competidores. (este problema se corrige mediante lo que se llama carta de confidencialidad)
5- Todo empresario cree que todavía no es el momento o que la situación económica no es proclive a la venta, sin darse cuenta de aquellas capacidades en las que esté interesado el comprador. Puede ocurrir, que esté interesado en comprar determinados activos de la sociedad…
6- Los problemas del día a día, impiden al potencial vendedor plantearse su futuro.
7- Creencia por parte del empresario que es el centro de todo, si se va, la empresa no vale nada.
¿Se te ocurre algún motivo más?
Para mas información, recomiendo leer el artículo “vender o no vender, esa es la cuestión…” de D.Pedro Nueno y D.Josep Tapies.
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